La Tragedia de Nevado del Ruiz y una historia de discapacidad

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¿Quién no recuerda la imagen de la niña Omayra Sánchez, con su cuerpo atrapado e inmovilizado entre los materiales expulsados por el volcán Nevado del Ruiz (Colombia)? Sucedió, hace 30 años, en Armero, una localidad del norte de la región del Tolima colombiano, a 200 km de Bogotá.

Aquel fue el lugar en el que encontró su muerte la pequeña… y también el sitio en el que Edilma Loaiza escribió el capítulo más importante de su vida, aquel en el que decidió dejarse una pierna a cambio de poder seguir viendo crecer a su hijo Edward, el menor de sus vástagos.

Supervivientes de la tragedia de Armero

Eran las 10.30 de la noche cuando el cráter del volcán Nevado del Ruiz, situado a 44 km de Armero, hizo erupción. La lava expulsada provocó el deshielo de los glaciares. La nieve y el hielo derretidos causaron, a su vez, el desbordamiento de varios ríos, entre ellos el Lagunilla. Una incontenible creciente de agua, lodo, piedras, rocas y árboles comenzó a caer sobre las localidades de los alrededores…Armero entre ellas, a donde la inmensa avalancha llegó apenas una hora después de la erupción.  En minutos (pocos) todo el pueblo había desaparecido cubierto por una inmensa capa de lodo. Edilma, quedó atrapada. Siguió en el lodo durante tres días, sin que nadie la pudiera rescatar. Su pierna estaba atrapada y no podía salir. Fue así como, en un momento dado, la lugareña tomó la decisión de sacrificar la pierna atrapada por seguir viviendo por amor a su hijo. Según contó después la protagonista “por más que intentaba sacar mi pierna, no podía. La única forma posible de salir era cortándomela yo misma. Me hice un torniquete y con un machete empecé a partir…”. Rescatada finalmente por unos jóvenes, a Edilma le amputaron la pierna y la trasladaron a Medellín para iniciar su rehabilitación. Casi dos meses después se reencontró con su hijo.

Edilma y los 8.000 armeritas, que se estima sobrevivieron a la tragedia, se quedaron sin nada. Los supervivientes tuvieron así que empezar de cero sin ayuda de nadie. Unos rehicieron sus vidas. Otros se hundieron más en el lodo de la vida. “de mí dicen que soy una valiente porque quise salir adelante. Y tengo a Edward, que ha sido el mayor tesoro que Dios me ha dado”, señaló Edilma años después de la catástrofe.

El sitio más visitado de la zona afectada por el volcán sigue siendo el hueco donde murió la niña Omayra Sánchez, elevada a santa. El lugar en el que la niña murió está repleto de placas, flores y ofrendas. Pero hubo muchas otras Omayras con su mismo espíritu de fuerza y de lucha. Edilma es una de ellas. Estos días hace 30 años de aquello.

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