No te engañes a ti mismo. Cierto que eres una persona con discapacidad… pero no necesitas disponer de una movilidad plena de tu cuerpo -cada cual según su grado y posibilidades– para tener la experiencia de lo que representa, como beneficios para tu salud, la práctica de ejercicio físico.
Puede que estés lesionado, discapacitado, enfermo o incluso que tengas problemas de sobrepeso que dificulten tu movilidad. Incluso, si esto es así, hay un montón de maneras en que puede utilizar el ejercicio para mejorar tu estado de ánimo, aliviar la depresión, rebajar el estrés y combatir la ansiedad.
