Cómo utilizar la silla de ruedas en la piscina

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Puede que, por tener que utilizar una silla de ruedas a corto, medio o largo plazo, creas que no vas a poder ir a la piscina.

Pues estás muy equivocado. Además, los terapeutas señalan que nadar sentado en la silla de ruedas, haciendo fuerza tan sólo con el peso superior del cuerpo, es uno de los mejores ejercicios que pueden hacerse estando en silla de ruedas. Los músculos del tren superior son los que van desde el abdomen a los hombros.

Y ¿qué es necesario para poder disfrutar a tope de la piscina si se va en silla de ruedas? Pues, primero que nada -preferiblemente, antes de ir- informarse de si la piscina cuenta con facilidades y personal preparado.

Algunas de las facilidades, con las que debe contar una piscina calificada como accesible para personas con discapacidad, son elevadores hidráulicos o rampas que permitan acceder con una silla de ruedas sumergible a la piscina. Sobre el uso de la rampa, hay que utilizarla de forma suave para evitar ponerse en peligro. Una vez en el agua, habrá que utilizar los brazos para cargar con el peso del cuerpo. De este modo se podrá entrar lentamente en el agua.

A la hora de nadar, si hace poco tiempo que se tiene una discapacidad, lo prudente será quedarse cerca del borde para poder agarrarse si fuera necesario.

Salir de la piscina

¿Llega el momento de salir de la piscina? Entonces habrá que desandar el camino que se hizo al entrar. Si no se puede salir sólo, habrá que nadar a la parte menos profunda de la piscina. Luego, una vez se llega a la parte poco profunda de la piscina, hay que colocarse de espaldas a las escaleras y cerciorarse de que el salvavidas te ve. Así podrá acercarte tu silla de ruedas.

Un último consejo: antes de meterse en la piscina uno tendrá que valorar su propia condición física. Si uno mismo no se considera autónomo, deberá tener en cuenta contar con la ayuda de alguien que le ayude a entrar/salir en la piscina. También, si se pesa más de 100 kilos, y se va a utilizar una silla de ruedas sumergible, habrá que tener en cuenta ver si la silla cumple las características necesarias para soportar ese peso. En todo caso, sería recomendable consultar a un médico por el mejor tipo de silla que se debería utilizar.

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