A la conquista del Everest en Silla de Ruedas

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Scott Doolan, un joven australiano se enfrenta ante el reto de ser el primer parapléjico que corone el campo base del Everest sin ayuda, valiéndose de su silla y de la fuerza de sus brazos.

El reto comenzó el pasado viernes 16 de marzo desde la vertiente sur del lado nepalí del Everest. Se trata de una ruta a 5.364 metros de altura, accesible solamente a pie y en helicóptero. Pero, Scott quiere demostrarnos que también puede ser accesible en silla de ruedas y que no es ningún impedimento cuando realmente quieres hacer algo.

Subiendo el Everest con una silla todoterreno

A la hora de enfrentarse al reto, Scott utilizará una silla diseñada especialmente para esta ruta, con ruedas tipo todoterreno. Con ella, podrá recorrer los caminos que, en inicio, sean transitables a pie.

Para el resto del trayecto, Scott piensa valerse principalmente de la fuerza de sus manos y brazos. Para ello, irá acompañado de su amigo Matt, el cual le irá levantando las piernas mientras él avanza con sus brazos. Algo así como en el típico juego de la carretilla de cuando éramos pequeños (¿se acuerdan de aquello?). “Saldré de la silla y Matt me levantará sujetándome por los tobillos, así, podré caminar con las manos” agrega Scott.

8 meses de preparación antes de viajar al Himalaya

Enfrentarse a un reto como el que representa el Everest, no es cosa sencilla. Requiere de meses de preparación y duros entrenamientos. Se trata de una altura considerable y de unas condiciones climatológicas extremas, donde la fuerza física y la resistencia son factores claves para lograr el éxito.

Scott Doolan, comenzó a ir en silla de ruedas a los 17 años, momento en el que se fracturó la columna vertebral tras un accidente de moto. Hasta ese momento, Doolan había practicado diversos deportes, aunque después necesitó unos años para volver al mundo deportivo. En ese momento, Doolan tomó conciencia de su discapacidad. Además, cuando conoció a su amigo Matt, éste había creado una marca de ropa llamada Apexgen y tenía la misión de sensibilizar sobre la discapacidad. Así, nació este reto. Un reto que harían juntos y que patrocinaría Matt con su empresa Apexgen.

Así, Doolan comenzó su entrenamiento en serio hace ocho meses, basándolo, sobre todo, en ejercicios musculares y cardiovasculares. Además, estuvo pasando una temporada en las Montañas Azules de Australia, llevando consigo una máscara que limitaba el aporte de oxígeno, simulando las condiciones de altitud a las que se enfrentará en el Himalaya.

El recorrido al que se va a enfrentar Doolan comienza en Lukla, a unos 140 km al este de Katmandú. Es una antigua ruta comercial que unía antaño el Tíbet con Nepal basada de puentes colgantes que cruzan el río a lo largo del valle de Khumjung para después finalizar en una dura pendiente hasta alcanzar el campamento base.

Las barreras las ponemos nosotros

Normalmente, los alpinistas que se enfrentan a este reto, suelen escalar rocas, encontrarse con nieve y barro y, debida a la gran altura a la que se encuentran, el oxígeno comienza a escasear. Por lo que pueden verse afectados por dolores de cabeza e, incluso, náuseas y desmayos. Pero Doolan lo hará en su silla y, cuando no pueda, se bajará y utilizará únicamente sus brazos para avanzar. “Será la parte más difícil, espero estar preparado para el mal de altura señala.

Finalmente, según los datos del ministerio nepalí de turismo, unas 5.000 personas realizan cada año esa ruta al pie del glaciar Khumbu y suelen necesitar entre 8 y 10 días para conseguirlo. Doolan cree que necesitará el doble de tiempo debido a su condición.

“Se puede hacer cualquier cosa si uno lo quiere realmente. Es lo que he aprendido hasta ahora. La imaginación es el único límite” concluye Doolan hablando del desafío que le espera en estos días.

Gracias Doolan por enseñarnos que las barreras las ponemos nosotros y ¡Mucha suerte!

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