De momento es tan sólo un prototipo que, diseñado gracias a una colaboración entre la empresa Handytronic y la Universidad da Coruña, ha logrado traducir impulsos cerebrales en órdenes de movimiento. Toda una apuesta para que el desarrollo de la inteligencia artificial resuelva restos de la diversidad funcional.
Arriba, abajo, derecha, izquierda. Ninguna de estas palabras es pronunciada por la persona con discapacidad que, en ese momento, va sentada en la silla de ruedas.