Rehabilitación y electroestimulación para volver a caminar
El estudio americano se divide en varias fases. Comenzando por una terapia física durante 22 semanas, se implantan quirúrjicamente unos electrodos en el espacio epidural, justo debajo del área lesionada. Este electrodo se conecta a un dispositivo generador de pulsos eléctricos debajo de la piel del abdomen y, de ahí, se comunica de forma inalámbrica con un dispositivo externo.
La estimulación eléctrica es conocida por conseguir facilitar contracciones musculares voluntarias. (Os sonará de ver en la teletienda aparatos de electrodos con los que, teoricamente, te salen abdominales estando en el sofá viendo la tele.. No es exactamente cierto, pero se basa en la misma idea)
Después de la operación, sigue la rehabilitación con la electroestimulación medular. La clave del éxito se basa en que estos impulsos se van ajustando y modulando mientras los fisioterapeutas van movilizando los músculos del paciente. Es decir, no es que los impulsos eléctricos del lugar al movimiento, sino que, con entrenamiento, son capaces de generar el aprendizaje requerido para realizar dichos movimientos. Según los creadores del estudio, «con los impulsos se consigue imitar las señales del cerebro que, de forma natural, envía a los músculos para realizar los movimientos».
Así, tras 113 sesiones de terapia física intensiva con electroestimulación medular, Jered consiguió caminar un total de 331 pasos, la distancia de un campo de fútbol.