Cuando viajamos en transporte público, compartimos espacio con más personas. Personas diferentes, con gustos diferentes y diferentes formas de ver las cosas. Este hecho hace que muchas veces nos enfrentemos a situaciones no demasiado agradables.
Bien es sabido que el respeto dentro del transporte público muchas veces brilla por su ausencia. Es más común de lo que debería el ver a mujeres embarazadas o personas mayores de pie sin que nadie les ceda el asiento. O ver a personas con carritos de bebé o personas en silla de ruedas tratando de buscar un hueco en un autobús o vagón de tren repleto de gente que parece ignorarles.
Sin embargo, hay veces en las que esta aparente falta de respeto es capaz de producir tal indignación que uno tiene que actuar. Y ese es el caso de un conductor de París, el cual mandó bajar a todos los ocupantes en plena ruta para llevar en exclusiva a una persona en silla de ruedas a la que nadie prestó atención.

