“Estaba investigando la forma de controlar la respuesta inmunológica y parar el auto-ataque”, explica la doctora.
“Descubrí un pequeño interruptor binario, controlado por un LIF (factor inhibidor de leucemia), que regula el interior de la propia célula inmunológica. El LIF puede controlar la célula para garantizar que no ataque tu propio cuerpo, pero luego libera el ataque cuando sea necesario”, continúa.
Ese LIF, además de regularnos y protegernos contra los ataques, también desempeña un papel importante en el mantenimiento del cerebro y la médula espinal. De hecho, juega un papel importante en la reparación de tejidos en general, activando las células madre que se producen de forma natural en el cuerpo, lo que lo convierte en una medicina regenerativa natural.También juega un papel importante en la reparación del cerebro cuando se daña.
“Y pensé, esto es fantástico. Podemos tratar la enfermedad autoinmune y además podemos encontrar un tratamiento para la EM, que ataca tanto al cerebro como a la médula espinal. Por lo tanto, aquí tienes un doble efecto, se puede detener y revertir la autoinmunidad, y también reparar el daño causado en el cerebro.”