Terry Fox: el corredor de la esperanza contra el cáncer

En el Día Mundial de la lucha contra el cáncer, hemos querido poner nuestro granito de arena para ayudar a concienciar  de la importancia que tienen los recursos y ayudas en la lucha para combatir esta enfermedad, y lo hacemos contando la historia de Terry Fox.

Terry Fox, era un joven deportista canadiense que practicaba baloncesto, cuando a los 18 años a causa de un osteosarcoma perdió su pierna derecha. Esto no le impidió continuar con su trayectoria deportiva, ya que en la disciplina de baloncesto en silla de ruedas conquistó tres campeonatos nacionales. Tras finalizar su tratamiento de quimioterapia después de ser operado, Fox se marcó un nuevo objetivo en su vida: quería contribuir al progreso de los avances en la lucha contra el cáncer y a la vez alentar a todos aquellos que estaban librando esta lucha contra la enfermedad.

Maratón de la esperanza

Terry se propuso correr un maratón para concienciar a la ciudadanía sobre las personas que padecen el cáncer y a la vez recaudar fondos para conseguir avances médicos. Pero no se trataba de un maratón, sino de correr todos los días 42 km con su pierna ortopédica en un trayecto que le llevase desde la costa canadiense del Atlántico hasta el Pacífico.

Recuerdo que me había prometido a mí mismo que [..] me enfrentaría cara a cara con este desafío [el de conseguir fondos para la investigación contra el cáncer] para demostrarme que soy digno de estar vivo, algo que muchas personas dan por sentado.

Fox comenzaba a correr a las cinco de la mañana, su amigo Doug conducía la caravana en la que vivían y dormían, detrás de él. Por las tardes, concedía entrevistas y daba charlas en gimnasios escolares y centros comunitarios. Mientras se dirigía a la gente, un representante de la Sociedad contra el Cáncer recogía los donativos.

La hazaña atrajo la atención de Isadore Sharp director de una gran cadena hotelera, que había perdido a un hijo por esta misma causa apenas un año antes y ofreció a Fox y Doug comida y alojamiento en los hoteles de su propiedad que se hallaran en su ruta, además de anunciar que donarían dos dólares por cada milla que Fox corriera, pidiendo en el mismo anuncio a otras 999 empresas que hicieran lo mismo, para alcanzar así diez millones de dólares.

A partir de aquí fue cuando la sociedad canadiense comienza a valorar lo que el joven estaba llegando a conseguir, no solo por su esfuerzo físico y mental, si no en la recaudación de fondos. Desde ese momento, a su llegada a las ciudades y pueblos que recorría era recibido por personalidades políticas y por la población que le aclamaba y le animaba a su paso por las calles. Ottawa ante dieciséis mil hinchas, realizó el saque de honor de la liga nacional de fútbol canadiense, mientras el público en pie le tributaba una calurosa ovación. El diario de Fox reflejaba su ilusión cada vez mayor por la recepción que había recibido y empezó a entender la gran emoción que sentían los canadienses ante sus esfuerzos.

Fox, tuvo que retirarse antes de terminar el recorrido que se había propuesto a causa de un empeoramiento de su estado de salud, pero llegó a recorrer 5373Km en 143 días, y consiguió una recaudación de 1,7 millones de dólares canadienses.

Una semana después de su retirada la televisión organizó un telemaratón para completar el objetivo de recaudación que se había propuesto el joven, la respuesta de la sociedad  hizo que en tan solo cinco horas se recaudasen diez millones más, y no quedó ahí: los donativos siguieron llegando hasta que en el mes de abril la cantidad superó los veintitrés millones de dólares.

Su legado

Hoy en día su recuerdo es motivo de orgullo para los canadienses, atribuido a su imagen de persona común que intentó una proeza notable y edificante, además de personificar entrega y perseverancia.

Su Maratón de la Esperanza cambió la percepción social de las personas con cáncer y de la forma en la que se integraban en la sociedad las personas con discapacidad, incrementando la visibilidad de estas de una forma más positiva.

Actualmente la Carrera Terry Fox es el mayor evento de un día en el mundo para recaudar fondos para la investigación contra el cáncer, y ya ha logrado recaudar más de 600 millones de dólares canadienses.  Si quieres contribuir con su legado y conocer más sobre la transcendencia de su labor, mira su historia aquí.

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