Cinco medidas para proteger del calor a las personas mayores durante sus desplazamientos

 

  • Reducir las esperas, ajustar los horarios y climatizar previamente el vehículo ayuda a limitar la exposición a las altas temperaturas.
  • La accesibilidad también debe contemplar el tiempo y las condiciones en las que se realizan las maniobras de acceso y descenso.
  • Rehatrans pide reforzar la coordinación entre centros, familias, operadores y profesionales asistenciales durante el verano.

 

Madrid, 11 de agosto de 2026. Las altas temperaturas incrementan los riesgos asociados a los desplazamientos de las personas mayores, especialmente cuando presentan movilidad reducida, utilizan silla de ruedas o necesitan apoyo para acceder al vehículo. Ante esta situación, Rehatrans, compañía especializada en la adaptación de vehículos para personas con movilidad reducida, propone cinco medidas para mejorar la seguridad y el confort durante el transporte en verano.

La Organización Mundial de la Salud advierte de que la edad y el estado de salud aumentan la vulnerabilidad frente al calor, que puede agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos mentales o asma. Según este organismo, la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años aumentó aproximadamente un 85 % entre los periodos 2000-2004 y 2017-2021.

En España, la Agencia Estatal de Meteorología señala que junio de 2026 fue el segundo más cálido desde el inicio de la serie histórica, en 1961. La temperatura media de la España peninsular alcanzó los 23,3 °C, 3,2 °C por encima del promedio del periodo 1991-2020.

“En verano, reducir unos minutos una maniobra o evitar una espera al sol también es accesibilidad. El diseño del vehículo y la organización del servicio deben trabajar juntos para proteger a las personas más vulnerables”, señala Miguel Martín, director de Marketing y Experiencia de Clientes de Rehatrans.

 

Cinco medidas para reducir la exposición al calor

  1. Planificar las rutas y los horarios. Siempre que el servicio lo permita, conviene evitar los momentos de mayor exposición térmica, reducir paradas innecesarias y anticipar posibles incidencias de tráfico o estacionamiento.
  2. Evitar esperas en el exterior. Los puntos de recogida deben estar coordinados para que la persona permanezca el menor tiempo posible en la calle, especialmente cuando no existen zonas de sombra.
  3. Preparar el vehículo antes de iniciar el servicio. La climatización y la ventilación previa, junto con el correcto mantenimiento del sistema de aire acondicionado, permiten que el habitáculo alcance una temperatura adecuada antes del acceso de los pasajeros.
  4. Agilizar las maniobras de acceso y descenso. Las plataformas elevadoras, los accesos amplios, una distribución interior adecuada y los sistemas de anclaje bien integrados ayudan a reducir el tiempo de exposición y facilitan el trabajo de los profesionales.
  5. Compartir información relevante. Centros, residencias, familias y operadores deben comunicar cualquier necesidad especial, cambio en el estado de salud o dificultad relacionada con la tolerancia al calor para adaptar el servicio cuando sea necesario.

 

El vehículo adaptado como parte del cuidado

Los traslados a centros de día, residencias, consultas médicas o servicios de rehabilitación forman parte de la rutina y de la autonomía de miles de personas. Durante los episodios de calor, la calidad del transporte no depende únicamente de llegar al destino, sino también de las condiciones de espera, acceso y permanencia en el vehículo.

Para quienes viajan en silla de ruedas, la configuración interior, la estabilidad durante la ruta, los sistemas de sujeción y la facilidad de acceso influyen directamente en la seguridad y en la comodidad. Una adaptación adecuada permite acortar las maniobras y reducir esfuerzos, tanto para las personas usuarias como para quienes realizan o acompañan el traslado.

“La adaptación no termina en la plataforma elevadora o en el sistema de anclaje. El vehículo debe ofrecer un entorno accesible, seguro y confortable durante todo el trayecto. En los meses de calor, esa visión integral resulta todavía más importante”, añade Miguel Martín.

Rehatrans recuerda que la protección frente al calor requiere una responsabilidad compartida. Los centros y las familias conocen las necesidades de cada persona; los operadores organizan los recorridos y tiempos; y las empresas especializadas aportan el conocimiento técnico para configurar vehículos adaptados a cada servicio.

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